Sociedad Ecuatoriana

LA COLPOSCOPÍA Y EL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO

 

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LA COLPOSCOPIA Y EL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO

 

Con la exploración ginecológica para la detección del cáncer cérvico uterino bajo exploración colposcópica se detectan más casos de precáncer (displasias), que son lesiones que pueden progresar a cáncer cérvico uterino, o de lesiones en forma de verrugas que son la típica presentación del virus del papiloma humano (VPH).

Nuevas estrategias de prevención de cáncer cervical están surgiendo gracias al mejoramiento cada vez más rápido en la introspección al VPH. La infección por el virus del papiloma humano(que es la infección de transmisión sexual más frecuente en la actualidad) es la causa de casi todos los casos de cáncer cérvico uterino y pre-cáncer.

La transmisión del VPH se produce principalmente a través de relaciones sexuales con o sin penetración; debe haber contacto de piel a piel ya sea genital-genial, manual-genital u oral-genital. Se requieren pequeñas abrasiones del epitelio cervical para permitir la entrada del virus a la capa basal del epitelio, lo cual explica que la permanencia de la infección aumente con el número de compañeros sexuales; la prevalencia del VPH es alta en individuos que han tenido muchos compañeros sexuales o en mujeres que a pesar de ser monógamas, sus compañeros no lo son, y muy baja en mujeres vírgenes, en quienes la transmisión se haría a través de caricias genitales sin penetración vaginal.

El propósito de la colposcopia es diagnosticar lesiones en el cérvix, vagina y vulva en forma precoz y tratarlas de forma adecuada para evitar la progresión a la malignidad, tanto en la mujer como en el varón El epitelio cervical, vaginal y vulvar es directamente evaluado con el colposcopio, con el objetivo principal de detectar un epitelio anormal para identificar el área con mayor grado de enfermedad y tomar una o varias biopsias para hacer el diagnóstico rápidamente y precisar el grado de la lesión, que puede ser leve, moderada o severa.

La cifra de casos del VPH, que puede estar presente en hombres y mujeres, homo o heterosexuales, hoy en día es muy elevada. La única forma de detectar el virus es que la mujer acuda al ginecólogo colposcopista a su consulta anual para la toma del papanicolau, ya que no da síntomas en muchas ocasiones, y ahí mismo se le realice la colposcopia; un procedimiento rápido que consiste en visualizar con un colposcopio o microscopio el cérvix, la vagina y vulva.

El varón homo o heterosexual también debe acudir a revisión con el médico colposcopista si su pareja presenta el virus de papiloma, si ya tiene una lesión que le fue diagnosticada o si observa aparición de verrugas genitales o anales. Cuando aparecen una o varias verrugas en el área genital o anal, la paciente o el paciente deben pensar que pueden ser causadas por el VPH, y acudir a revisión. El patólogo observará los cambios presentes en las células infectadas, que corresponden a los coilocitos, que son células de estratos intermedios o superficiales, con crecimiento nuclear aparente, cromatina difuminada y un gran halo perinuclear característico.

Una vez diagnosticadas las lesiones se tratan con evaporación rayo láser, que en la actualidad es un procedimiento no invasivo, rápido, no necesita hospitalización y no deja cicatriz ni dolor postoperatorio. Existen otros métodos para la detección del VPH como pruebas de laboratorio más especializas, por vía sanguínea, para tipificar específicamente el virus. La vacuna para la prevención del VPH ya se aplica con resultados alentadores en niños y niñas de 8 años y más, y en mujeres y hombres con o sin vida sexual activa, en un esquema de 3 dosis.

 

Dra. Norma Madrigal

Ginecóloga

 

 

 

 

 

 

 

 

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